DIA MUNDIAL CONTRA EL TRABAJO INFANTIL

El Día Mundial contra el Trabajo Infantil se celebra el 12 de junio de cada año, con el objetivo de sensibilizar y denunciar la explotación infantil que se lleva a cabo en muchos países del mundo, donde se obliga a los niños a trabajar, negándoles todo derecho a la educación, la salud y una vida plena que le permita su desarrollo y bienestar integral.

La principal causa radica en que estos niños y jóvenes deben trabajar para ayudar a sus padres, a sostener a su grupo familiar, situación que ocurre con mayor frecuencia en aquellos países con elevados índices de pobreza, como también   la trata de personas y la esclavitud.

Se estima que más de 2 millones de niñas y niños trabajan en el Perú, esto es un tercio de la población de niños peruanos entre 5 y 17 años. Es decir, 1 de cada 3 niños peruanos tienen que trabajar.

Entre las principales actividades que realizan los niños en el Perú se encuentra el trabajo doméstico, en minas y canteras, en la agricultura, en basurales, en la pesca y extracción de moluscos, en ladrilleras, así como la venta ambulatoria, cobrador en transporte público, entre otros.

Los niños y adolescentes son particularmente vulnerables a los efectos del trabajo peligroso debido a que están en pleno desarrollo físico y mental. El trabajo peligroso puede tener consecuencias inmediatas, como lesiones por heridas provocadas por cuchillas, discapacidad por extremidades trituradas por máquinas e incluso la muerte por envenenamiento por pesticidas, pero también puede tener consecuencias a largo plazo.

El Día Mundial contra el Trabajo Infantil de este año el lema es: ¡Actuar ahora: poner fin al trabajo infantil! se centra en las medidas adoptadas con miras al Año Internacional para la Eliminación del Trabajo Infantil. Es el primer Día Mundial desde la ratificación universal del Convenio núm. 182 de la OIT sobre las peores formas de trabajo infantil, y tiene lugar en un momento en el que la crisis de la COVID-19 amenaza con revertir años de avances para afrontar el problema.

Todos necesitamos renovar nuestro compromiso, especialmente las familias, para proteger la dignidad de todos los niños y niñas y ofrecerles la oportunidad de crecer en un ambiente sano. Una infancia con esperanza permite a los niños mirar la vida y el futuro con confianza”, Papa Francisco.

 



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