CENTÉSIMO PRIMER ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DE MARIA AGUSTINA RIVAS LOPEZ

(AGUCHITA)

"Aguchita"

Antonia Luzmila Rivas López nació el 13 de junio de 1920 en Coracora, capital de la provincia de Parinacochas, en el departamento de Ayacucho. Hija de Dámaso Rivas y Modesta López. Fue la mayor de once hermanos: César, Priscila, Carlos, Jorge, Isidora, Alejandrina, Luisa, Rómulo, María Viva y Maximiliano.

En el seno de su familia aprendió a vivir las virtudes y principios cristianos, se formó en la oración y se vinculó a las actividades de su parroquia. Junto con su familia, consideraba como un regalo de Dios el hecho de que su hermano, Cesar Rivas, fuera ordenado sacerdote Redentorista. En el año 1938 estuvo visitando a su hermano en la ciudad de Lima, pero fue una visita especial; Agustina se intrigaba por entregar su vida al servicio del Señor y experimentaba en su corazón la voz de su llamado.

Llegó a Lima en 1938 y en 1942, el 8 de febrero, hace su primera profesión en la Congregación del Buen Pastor. Desde entonces, vivió con fidelidad inquebrantable su compromiso con la Persona y la misión de Jesús Buen Pastor. Vivenció plenamente el carisma de misericordia en su vida comunitaria y apostólica. Transcurre gran parte de su vida en la casa de Barrios Altos.

 En 1987 se ofreció para vivir en la comunidad misionera de La Florida (Vicariato de San Ramón). La Congregación había asumido allí desde hacía 16 años un proyecto dirigido a las jóvenes y mujeres campesinas de las zonas nativas y a las más pobres del valle, en talleres textiles, repostería y cocina.

María Agustina o Antonia Luzmila, más conocida como ‘Aguchita’, se convirtió en la primera religiosa asesinada por Sendero Luminoso. Ella fue victimada por trabajar con los Ashánincas y servir a los más pobres y desvalidos del interior del país. No obstante, su amor y fe trascendió en la comunidad.

tenemos en ella una santa mártir. Aguchita nos mostró el Evangelio durante su vida, a partir de su muerte nos sigue evangelizando con la fuerza radical de las bienaventuranzas.

 

​Estamos viviendo un momento histórico, pleno de bendiciones, logros, sorpresas también, que nos invitan a decir como Aguchita: ¡VIVAMOS DÍAS LLENOS!

El 22 de mayo, el Papa Francisco aprobó la beatificación de María Agustina Rivas (Aguchita) quien dedicó su vida a servir a Dios, ayudar a los más pobres y quien además fue asesinada por Sendero Luminoso en una comunidad de la selva central durante la época más violenta del país.

Aguchita está con nosotras para “revivir nuestra esencia con una espiritualidad en evolución para la misión y nos inspira a profundizar nuestra expresión de la compasión, la reconciliación y celo”.

 



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