CENTENARIO DE NACIMIENTO DE LA HNA. MARÍA AGUSTINA RIVAS LÓPEZ

Es difícil expresar en tan cortas líneas la fecundidad de una vida dedicada al servicio del prójimo. Una gran mujer que con su humilde ejemplo de servicio a su pueblo, sembró esperanza en el corazón de su gente que sufría la inclemencia del terrorismo.

La juventud ávida de modelos a emular, puede encontrar en la vida de Agustina Rivas López, la valentía, la sencillez del servicio y el amor por la vida, que no dudó en donar la propia en pos de sus ideales.

¿Quién es Aguchita?

Nació el 13 de junio de 1920 en Coracora, provincia de Parinacochas, Ayacucho. Sus padres fueron Dámaso Rivas y Modesta López, quienes tuvieron en total 11 hijos, todos nacidos en Ayacucho. Es en este hogar ayacuchano donde interioriza el valor de la justicia solidaria y aprende las virtudes cristianas, junto a sus diez hermanos.

Llegó a Lima en 1938 y en 1942, el 8 de febrero, hace su primera profesión en la Congregación del Buen Pastor. Desde entonces, vivió con fidelidad inquebrantable su compromiso con la Persona y la misión de Jesús Buen Pastor. Vivenció plenamente el carisma de misericordia en su vida comunitaria y apostólica. Transcurre gran parte de su vida en la casa de Barrios Altos. Allí trabajó especialmente en la lavandería y alternaba con el personal y las jóvenes internas.

En 1987 se ofreció para vivir en la comunidad misionera de La Florida (Vicariato de San Ramón). La Congregación había asumido allí desde hacía 16 años un proyecto dirigido a las jóvenes y mujeres campesinas de las zonas nativas y a las más pobres del valle, en talleres textiles, repostería y cocina

El martirio en La Florida
En La Florida, la casa de las hermanas poco a poco fue convirtiéndose en un lugar de formación para mejorar las capacidades de las mujeres jóvenes y niños del pueblo. En aquel lugar, alejado de las comunidades de la modernidad, las hermanas realizaban sus tareas, brindando un servicio a los pobladores. Compañeros del camino de Agustina, comparten sus testimonio: A sus 60 años, Aguchita se mostraba siempre jovial, serena e incansable dedicándose al trabajo de evangelización y promoción de la mujer en talleres de tejidos, repostería y cocina.

Hasta que el 27 de setiembre de 1990 el Buen Pastor le hizo su último llamado, le dio el privilegio de ofrendar su vida, junto al rebaño. Fue asesinada por Sendero Luminoso, junto a 6 personas del lugar.

Agustina, voló al cielo con las manos llenas de amor por sus semejantes, cumpliendo la misión de dar la vida por quienes Dios encomendó a su cuidado.

Acompaña la celebración del centenario de Aguchita este sábado 13 de Junio.

Comments are closed, but trackbacks and pingbacks are open.